Hace mucho tiempo ya, inquieto pienso en ¿qué nos pasa?
Cada acontecimiento, conflicto o emergencia social, lo primero que escuchamos es la necesidad de un marco regulatorio o la necesidad de legislar.
Nuestra convivencia y la manera de enfrentar la vida, como comunidad, pareciera padecer de algún virus, que nos impide actuar bien en forma natural, y que entonces debe venir una orden de ser buenos.
La falta de preocupación por el medio ambiente y la tierra en general, o la violencia física y verbal, son temas recurrentes en nuestras conversaciones, noticias y opiniones de algún “opinologo”.
Ante esta situación, me pregunto, constantemente ¿qué nos pasa?
Y claro, como podremos estar más atentos a cuidar nuestro hábitat o a no agredir física o verbalmente a los demás, o como ya hasta en momentos de urgencias, no sentimos parte de nuestra existencia a cada individuo que nos rodea y que nos pudiere necesitar, si no tenemos la más mínima preocupación por nosotros mismos.
Cada vez me convenzo más, que nuestras dificultades, pasan antes que nada por una grave crisis de autoestima, o a lo mejor no somos ni tan buenos ni tan inteligentes como nos creemos.
¿Como va a ser posible que nos tengan que colocar una asquerosa foto de una dentadura para tratar de convencernos que fumar es inconveniente? ¿Como va a ser necesario, que nos tengan que sancionar por conducir sin cinturón de seguridad o hablando por celular?
Es increíble, que debamos establecer sanciones para los trabajadores que no usan sus implementos de protección o a los empleadores por no disponer de ellos.
Da la impresión, que seguiremos cruzando a media cuadra; comiendo mucho; trabajando mas del horario comprometido; afirmándonos en la puerta del carro del metro; bebiendo mas de lo prudente o usando estupefacientes; pololeando en un mirador aunque nos puedan asaltar; teniendo perros bravos en nuestros hogares y que nos puedan atacar; bañándonos en una playa con bandera roja; circulando con el auto con la revisión técnica vencida; ponciaremos y nos acostaremos antes de preguntar el nombre, aunque nos podamos enfermar gravemente; manejaremos con trago; y seguiremos haciendo muchas cosas que van en contra de nosotros mismos.
Solo si mejoramos la relación con nosotros mismos, podremos tener una mejor convivencia con los demás y mejorar nuestros cuidados por nuestra gran casa, llamada Tierra.
Así, tal vez, no será necesarios legislarlo todo, y el Estado tenga que preocuparse, solamente de su fin único, que es el Bien Común y nosotros aportar nuestros esfuerzos para ese mismo fin..


me da la impresion de que parte importante de lo que nos pasa es lo internalizado que tenemos el termino de lo "desechable"; hoy en día ya no son los envases, los platos de cumpleaño ni los vasos plasticos los que botamos despues de usados. hoy la vida es desechable, las amistades y las relaciones interpersonales tambien lo son; por lo que cuidarnos y cuidar a los demas se hace una tarea poco atractiva ( para que preocuparme de algo que despues de "usado" no me sirve).
Bernardita Yáñez.
Estimado Alvaro:
Hace unas semanas atrás participe del Seminario del Medio Ambiente que se realizó en la Estación Mapocho. Me llamó la atención lo expresado por Cristovam Buarque (Senador de Brasil), el dice que mientras el fenómeno del medio ambiente no sea parte de nuestra ética y moral, como es por ejemplo el crimen o el robo, nada podrá pasar y sólo a través de la educación podremos instalar este concepto. El medio ambiente es un problema lejano y no importante para los seres humanos.
Julio Olalla, en el mismo seminario, decía que los seres humanos consideramos a la naturaleza (los árboles, las plantas, etc) como "materia prima" y no como parte de la vida y que mientras no nos relacionemos con ella con amor, nada podrá cambiar lo que nos sucede.
Un abrazo
Jorge Olalla
Jorge:
Que grator ecibir un comentario como el tuyo.
En esa linea va mi inquietud, mientras no nos tratemoscon amor a nosotros mismos creo nos será dificil tratar con amor a nuestro projimo y seres vivos que nos acompañan.
Un gran abrazo, y gracias por compartir tu vivencia.
Alvaro Yáñez
De veras parace que todo pende de una ley, pero es que nos acsotumbraron hace un tiempo a obedecer bandos de ley, y tal ves nos quedamos pegados ahi y no somos capaces de relacionarnos nuevamente con sinceridad, creemos que no nos necesitamos, pero estos espacios pueden hacer la diferencia ya ves que las respuestas son positivas y entonces podemos deducir que solo depende de la voluntad y que retomemos el habito de la convivencia.-----------------
ximenatdelv
Ximena:
Gracias por tu comentario, a mi me levanta el ánimo que la gente vaya comprendiendo mi mensaje.
Yo aspiro a que la gente sea capaz de quererse y querer; a establecer y recomponer confianzas, aún con visiones distintas de la sociedad; todos tenemos algo que decir y aportar, pero lo mas importante entregar auntentico afecto y amistad, y estar también abierto a recibirlo de quien sea, que provenga.
Una vez mas gracias Ximena y cuenta conmigo.
Alvaro Yáñez
El tema va por ahi por la disposicion de cada uno, ojala prospere la idea, gracias y saludos-----------------
ximenatdelv
Existe un gran problema impulsado especialmente por aquellos cuyo único argumento se sostiene desde lo economisista: el que gana, sirve; el que pierde es un inútil. Es la cultura instalada del triunfalismo. Los ejemplos abundan. Aunque, normalmente, son efímeros.
Porque no hay verdades totales en la existencia y el ser humano, cree que las tiene, parte de eso se refleja, en la tendencia a legislar sobre todo. Incluso algunos estamentos creen que han podido determinar cuando habría vida y cuando no Y entonces cree que esta dominando todas las situaciones y abarcando todos los espectros.